¿Perdimos o siempre hemos luchado solas? 

Con la segunda vuelta electoral se han disparado noticias e impresiones que proliferan el miedo entre medios y personas que se identifican con los malestares del pueblo y puntualmente dicen defender el feminismo. Sin embargo ¿cuál ha sido la realidad del movimiento en Colombia. Brevemente nombraré algunos hechos que nos dan a pensar que en Colombia no todo es lo que parece. 

Si pudiéramos sostener una mirada crítica frente a nuestra lucha, la conclusión siempre sería que  nunca la hemos tenido fácil, no obstante, incluso en la época de la dictadura militar de Rojas Pinilla, en pleno gobierno Uribe o con Duque el movimiento de mujeres ha alcanzado logros importantes como el voto y la interrupción voluntaria del embarazo en 3 causales y luego hasta la semana 24. Con esto no quiero poner en un pedestal a estos gobernantes abiertamente fascistas ni invisibilizar los terribles obstáculos que las mujeres hemos tenido en cuanto a la lucha por nuestros derechos en diversas dictaduras y lugares del mundo; sin embargo, quiero hacer un llamado a valorar la soberanía de nuestro único movimiento histórico y a creer en él. Al igual que notar que hombres aparentemente aliados de nuestra causa se han opuesto a nuestros derechos con políticas mediocres que parecen inclusivas, pero que son una amenaza disfrazada de regalo. 

La verdad es que en momentos de aparente desolación las mujeres nos hemos mantenido juntas luchando por nuestros derechos fundamentales incluso en la actualidad. Sí, un momento de la historia en la que ya no tendríamos que estar haciéndolo. 

En nuestro país hasta hace no mucho la mutilación genital y las uniones tempranas sucedían a sus anchas. La segunda práctica mantuvo respaldo legal en el Código Penal hasta hace apenas 2 años y se cayó 9 veces porque hombres pedófilos de distintos bandos en el Congreso no estaban a favor de su prohibición. De manera que, no fue sino gracias a mujeres de diferentes territorios, organizaciones por los derechos de las mujeres y de las niñas y otras mujeres en puestos de poder que se ha llegado a prohibir estas prácticas. 

Que nunca se nos olvide que nuestra ley de cuotas fue burlada por Petro con Florián y que nos abrió una dirección proxeneta, dos asuntos impensables para las mujeres que simpatizamos con la izquierda no neoliberal partiendo del materialismo histórico. La invisibilización y manipulación de nuestras cifras de violencia fueron otras dos cosas que creímos impensables; y ni qué decir de la defensa de la Fuerza Pública a proyectos gringos que rompían el tejido de comunidades, poniendo a las mujeres y a las niñas a merced ya no solamente de la violencia de paras y guerrillos sino también de milicia gringa. 

Con esto quiero invitar a que reflexionemos en la complejidad histórica de nuestras luchas y que si somos en realidad feministas, no nos dejemos llevar por algo que es sobre todo: instrumentalización de nuestros movimientos. Gobierne quien gobierne el feminismo se defiende. 

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