
Desde el 2011 en 3.047 ocasiones, hombres tramposos nos han quitado la victoria y en 5.066 veces la oportunidad de estar en un podio en distintos deportes en todo el mundo.
Dejemos las cosas claras. La academia, la investigación y el deporte son arenas empoderantes para las mujeres y las niñas, urge que sean protegidas de la tara ultramoderna cuyo estandarte es el sinsentido. Siempre se ha tenido clara la razón por la que a las mujeres en Colombia hasta el 34, por dar un ejemplo, no se nos permitió ir a la universidad o por qué eran mal vistas las mujeres que en la misma década insistieron en querer practicar deportes de manera competitiva. Desde el 2011 en 3.047 ocasiones, hombres tramposos nos han quitado la victoria y en 5.066 veces la oportunidad de estar en un podio en distintos deportes en todo el mundo. Es lamentable la creencia de que competir con varones en nuestras categorías es feminista porque muestra que podemos igualarlos en rendimiento físico de algún modo—como si no tuvieran las ventajas biológicas que sí tienen —. Creo que hay que amar mucho la jerarquía que ha ejercido la sociedad patriarcal en nosotras para escupir ese tipo de aseveraciones acientíficas.
Por estos días me han dicho hasta que las mujeres deberíamos dejar de ser perezosas y entrenar más como si autoexplotarnos con o sin ciclo menstrual, embarazadas o a no muchos de haber parido y poner más en riesgo nuestra salud mental —que ya sucede bastante aún sin hombres dentro de nuestras categorías en deportes de alto rendimiento— fuera el pago indiscutible de la inclusión forzada. Nos están quitando a las deportistas la justicia del mérito que reconoce los alcances biológicos de la disciplina y el juego limpio. En el 2014 un hombre de 38 años identificado como mujer le rompió el cráneo a Tammika Brents de 26. Los hombres pueden dar un puñetazo cuyo impacto es 162 veces mayor que el de una mujer. En rugby muchas mujeres temen enfrentar el equipo de Nicholas Morgan conocido como Kelly Morgan porque mide 1.87 y se lo ha descrito como “el plegador de mujeres”. El efecto que estamos generando al defender el irrespeto por lo que difícilmente las mujeres hemos ganado es que hoy, más que en cualquier otro momento de la historia, tengamos miedo a competir y nos alejemos de lo que le da sentido a nuestra vida como deportistas.
¿Es la misoginia y nuestro borrado jurídico el justo pago que deberíamos aceptar para no ser tildadas de promotoras de discursos de odio? ¿Deberíamos defender infantilmente el privilegio de los varones a apropiarse de nuestros espacios? Creo que toda feminista real y quien sea que tenga sentido de la lógica entiende cuáles son nuestras desventajas frente a los hombres. No se trata de menospreciarnos, se trata de custodiar las consecuencias de la realidad inmodificable. Realidad que además es la razón de nuestra opresión histórica: el sexo. Les dejo fuentes para que se enteren de otros datos que les volarán la cabeza —por si todavía quedaran dudas de lo que está pasando— y la declaración por nuestros derechos basados en sexo. Fírmenla, compártanla y difúndanla.
1. https://www.hecheated.org/injury_report#combatsports
2. https://www.womensdeclaration.com/es/womens-sex-based-rights-full-text-es/
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