La brújula de Eleuteria

El grito de libertad de una, el aliento para la libertad de todas.

Alejandra Rodríguez Peña.

¿Es Judith Butler pilar del feminismo?

Cuando me levanté ayer, una de las primeras noticias que vi fue de un artículo de El País en el que se enunciaba a Judith Butler así  “La intelectual estadounidense, una de las más influyentes de nuestro tiempo, regresa a su tema bandera con ‘¿Quién teme al género?’, libro en el que acusa a las feministas antitrans de formar «una alianza inconsciente» con las corrientes conservadoras, que han hecho del género una batalla cultural”.  Me parece sorprendente que gente que la lea o la haya leído no tenga curiosidades mínimas. Entonces, hablaré de algunas. El autor de esta columna sitúa a Butler como una «intelectual» pero no una cualquiera, una que baja de su pedestal a calumniar a feministas porque según ella querer abolir o erradicar la raíz de su opresión: el género, es digno quizás de alianzas con la derecha conservadora y no un acto apenas coherente y sensato con su historia de opresión. En ese orden de ideas ¿quién adhiere a perspectivas conservadoras, el que le dice a un niño que si se pone labial nació en el cuerpo equivocado o quien reconoce que hacerlo hace parte de un juego de niños?

Tengo varias preocupaciones. La teoría de Butler reduce sujetos políticos observables en la historia a subjetividades como si esto no fuera un intento por dinamitar las luchas sociales para instrumentalizarlas a favor del capitalismo y la izquierda neoliberal en las urnas y mostrarios de ventas. Pero, hay algo que no se puede pasar por alto y es que alguien tiene que hablar de lo misógino y colonial que es reducirnos a las mujeres a meros “actos performativos del habla” a través de los cuales un hombre puede denominarse mujer. Habrá que decirle eso a las embera en Risaralda que si se llaman a sí mismas «hombres» ya no hay manera de que las mutilen genitalmente. ¡Cómo no se nos había ocurrido antes la grandiosa idea de que ya por denominarnos de otro sexo, raza, casta o nacionalidad renunciamos a toda la opresión que padecemos a razón de estas características inmutables y observables!

Nancy Fraser en Capitalismo Caníbal tiene una forma bastante directa de entender esto: la concepción del capitalismo como un orden social institucionalizado nos ayuda a comprender que es posible desarrollar una crítica del capital desde dentro. Sin embargo, este punto de vista también sugiere que sería un error interpretar románticamente la sociedad, la organización política y la periferia como si estuvieran situadas «fuera» del capitalismo y se le opusieran. Si Butler sabe que la derecha y capitalismo son piezas del mismo engranaje institucional ¿Por qué cree que el lavado de luchas que promueve no detona el capitalismo que ella critica? Cuando ella defiende el género se posiciona del extremo opuesto a la derecha, pero retomando la idea del inicio ¿existe algo más normativo y hostil que el género que nos dice que si a un niño le gusta vestir falda nació en el cuerpo equivocado? Si este niño fuera gay ¿se entiende el grado de homofobia que implicaría decirle que su destino en la vida es alcanzar tener el cuerpo de una mujer por imposible que esto sea?

¿Qué pasaría si una niña viste con ropa de varón eventualmente porque se siente cómoda? ¿Nació ella también en el cuerpo equivocado porque la comodidad es una característica dada a los varones y debería buscar que su cuerpo se adaptara por fuera al de un hombre? ¿Existe algo más irresponsable socialmente que decirle a alguien no solamente que nació en el cuerpo equivocado y que es quien en su cabeza se le antoje aún cuando podemos estar generando confusiones de lo que es real y lo subjetivo en niños y niñas sin estas claridades? Bajo la excusa de despatologizar el mundo ¿podríamos tolerar personajes como Ted Bundy si un día se declararan mujeres y negar a sus víctimas?

Si Butler es tan de izquierda ¿por qué insiste en reforzar un constructo tan individualista en una sociedad cada vez más desconectada de esa enorme parte vulnerable que es como es no porque así se nombró sino por rasgos observables en la historia? Hace más de 30 años que seguimos repitiendo las mismas políticas que promueven la inclusión también en tendencias de mercado. ¿Esto ha significado más derechos para mujeres y niñas en las partes más necesitadas del mundo? ¿Las niñas y adolescentes en Irán y Gambia pueden ir a la secundaria, luego a la universidad y emplearse con libertad? Bueno, ahí también estaría Butler para defender el género en las culturas en las que se les oprime más a las mujeres y las niñas. ¿Por qué hablar de feminismos y no de feminismo? Uno internacional suficiente como lo ha sido por más de 300 años con la conciencia colectiva necesaria para entender que no somos libres hasta que las demás lo sean. Y me refiero a tener plenitud en sus derechos no sólo los mínimos, derechos históricamente vulnerados gracias al género.

Otra crítica que tengo que hacerle a Butler tiene que ver con el borrado de la experiencia del amor entre mujeres que Bonnie Zimmerman manifestaba ya en el 2008: en muchos lugares y de muchas maneras los discursos de las lesbianas y del lesbofeminismo han sido silenciados. Esto conlleva a la apropiación de nuestro trabajo (…) a la difamación de nuestros valores y existencia continuada y a la tergiversación y construcción ahistórica de los últimos 30 años. ¿Por qué no sería suficiente el amor entre mujeres para nutrir el significado del lesbianismo y así cimentar la política del feminismo? ¿Por qué tendríamos que anunciar que el lesbianismo que desafía lo heterosexual se podría gestar desde los hombres y pensar que no hablamos de heterosexualidad en caso de que ellos se enuncien «lesbianas»?

Para cerrar dejo la siguiente cita de la incuestionable Judith Butler en su obra Deshacer el género para que respondan la pregunta del título y entendamos las consecuencias de permitir que personas como ella no sólo nos digan de qué va o no el feminismo sino las relaciones en general, por ejemplo las de padres e hijos menores: No es necesario ver el incesto de padre y su hijo o hija como una vulneración unilateral hacia el niño o niña porque cualquier vulneración que suceda quedará en la esfera de la fantasía. Aprovecho para decir que no adhiero con que muchos autores entre ellos De Beauvoir, hayan estado a favor de disminuir la edad de consentimiento a finales de los 70. Sí, la sociedad nos infantiliza hasta en la vejez, pero si decidiéramos legamente basados en el desarrollo de nuestra corteza prefrontal probablemente estaríamos preparados o preparadas para tomar las decisiones más difíciles a los 30. Concluyo con que todo activismo bien hecho tiene bases éticas racionales, no religiosas, y sujetos políticos delimitados. Deberíamos tener el coraje de pulir nuestros activismos para que sean enaltecidos por sus luces y hacerle todo más difícil al capitalismo que pone no sólo a gobernantes de derechas sino a personajes pro cuir que no dejan de bombardear el mundo.

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