La brújula de Eleuteria

El grito de libertad de una, el aliento para la libertad de todas.

Alejandra Rodríguez Peña.

La distopía que heredan quienes nacen

Recuerdo llegar a la clase de Literaturas al Margen de la Maestría en Creación Literaria y escuchar al profesor, algo preocupado decir que ya nadie quiere hijos y luego hablar de maternidades y paternidades deseadas. He escuchado algunas mujeres en blogs decir que pasaron de no querer tener hijos a abrazar no solamente la maternidad sino maternidades sin culpa. Sí, justamente ese tipo de crianza de leche de tarro, paquetes de comida radiactiva y niños sin sueño que confía en todo el mundo y sobre estimula con el celular en vez de dar atención. Todo muy sin culpa y empoderante por lo mismo.

En la actualidad cualquier tipo de disonancia cognitiva que nos libre de asumir nuestra responsabilidad frente a nuestros actos, particularmente el sentimiento ególatra de traer alguien que no pidió nacer para llenar puntos en la continuidad humana suena transgresor. Voy aclarar algo y es que si las infancias nacen automáticamente me convertiré en su protectora, tanto de ellas como de las madres. Sin embargo, a sabiendas de la crisis climática que enfrentamos, la cual la derecha se niega a aceptar con todo e incendios un día e inundaciones al otro: ¿quién engendraría a alguien para venir a vivir menos de 30 años si pudiese elegir no hacerlo?

¿Quién traería alguien a un mundo cada vez más alejado de la ética simplemente por caber en la definición más reciente de lo que sería lo transgresor? Entiendo cómo es la situación de los territorios más empobrecidos, la exposición a la trata de personas, aquellas madres jóvenes abusadas y robadas de sus hijas e hijos al igual que de su voz propia y derechos fundamentales en uniones impuestas. Paralelamente he escuchado también el discurso de amigas con títulos y trabajos envidiables realizadas profesionalmente llevando a cuestas el yugo de la obligación familiar de quedar en embarazo. Sí, tal parece que con ser ellas mismas jamás es suficiente y hay que llenarles las expectativas a los demás particularmente a la familia o a los amigos porque ya todos tienen hijos.

Activar para el feminismo y el veganismo e imagino que debe ser peor para los ambientalistas éticos es sumergirse en realidades que hacen cuestionar el deseo androcentrista de que todo gire en torno a los deseos impuestos por la sociedad y a los propios individuales. ¿Ese afán de descendencia a quién le sirve además del sistema y a los números que necesita? ¿Deberíamos parir para saber cómo es quitarle tiempo al planeta y castrar libertad a la mujer? ¿Quién acoge a las infancias abandonadas en la guerra? ¿Con quién dejamos a esas infancias que fueron deseo de dos que nunca representarán el de quien nace porque simplemente no pidió hacerlo? Imagino que lo sensato sería decirles que no busquen un propósito y que no ahonden en la existencia lo suficiente para no arrojarse al vacío que supone.

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